Equipos de protección personal (EPI) frente al coronavirus para profesionales de la salud

La correcta colocación los EPI es fundamental para evitar posibles vías de entrada del agente biológico; igualmente importante es la retirada de los mismos para evitar el contacto con zonas contaminadas y/o dispersión del agente infeccioso.

 

Equipos de protección personal (EPI) frente al coronavirus para profesionales de la salud

A continuación, se describen los EPI que podrían ser necesarios, así como las características o aspectos de los mismos que pueden ser destacables en el entorno laboral que nos ocupa. No se trata de una descripción de todos los EPI que pudieran proteger frente a un riesgo biológico, sino de los indicados en el caso del personal potencialmente expuesto con personas en investigación, o confirmados de infección, por el coronavirus

1. Protección respiratoria

Con el fin de evitar contagios, los casos confirmados y en investigación, deben llevar mascarillas quirúrgicas. En el caso de que llevasen en lugar de una mascarilla quirúrgica una mascarilla autofiltrante, en ningún caso ésta incluirá válvula de exhalación ya que en este caso el aire es exhalado directamente al ambiente sin ningún tipo de retención y se favorecería, en su caso, la difusión del virus.

La Organización Mundial de la Salud recomienda, para procedimientos de aislamiento o con posible generación de aerosoles infecciosos, el uso de mascarillas filtrantes con una eficiencia de filtración de al menos el 95% para partículas de 0,3 micras de diámetro. Esto equivale a una mascarilla N95 según normativa americana, que, en trasposición a la  normativa europea, equivaldría a un nivel de protección intermedio entre la FFP2 y FFP3.

Se recomienda, como medida de precaución, que el personal sanitario que atienda a casos en investigación, probables o confirmados para infección por SARS-CoV-2, o las personas que entren en la habitación de aislamiento, se pongan como parte de su equipo de protección individual, una mascarilla N95 o FFP2.

Las mascarillas pueden proteger de un posible contagio a las personas que las llevan puestas y a las que rodean a éstas, especialmente en el entorno hospitalario, si bien es necesario subrayar que una mascarilla no proporciona por sí sola suficiente protección y deben tomarse otras precauciones; se debe combinar su uso con una buena higiene de las manos y otras medidas de prevención y control de las infecciones para evitar la transmisión del virus entre personas.

Si se usa una mascarilla, es fundamental utilizarla y desecharla correctamente para que sea eficaz y para evitar que aumente el riesgo de transmisión.  La OMS facilita una serie de consejos generales, como los siguientes:

  • Colocarse la mascarilla minuciosamente para que cubra la boca y la nariz y anudarla firmemente para que no haya espacios de separación con la cara
  • No tocarla mientras se lleve puesta
  • Quitársela con la técnica correcta (desanudándola en la nuca sin tocar su parte frontal)
  • Después de quitarse o tocar inadvertidamente una mascarilla usada, lavarse las manos con una solución hidroalcohólica, o con agua y jabón si están visiblemente sucias
  • En cuanto la mascarilla esté húmeda, sustituirla por otra limpia y seca
  • Los equipos de protección respiratoria deben quitarse en último lugar, tras la retirada de otros componentes como guantes, batas, etc.

 

2. Guantes y ropa de protección

2.1 Guantes de protección

 En actividades de atención al paciente y en laboratorios, los guantes que se utilizan son desechables ya que las tareas asociadas requieren destreza y no admiten otro tipo de guante más grueso.

Sin embargo, es importante destacar que, en toda otra actividad que no requiera tanta destreza, como por ejemplo en tareas de limpieza y desinfección de superficies que hayan estado en contacto con pacientes, puede optarse por guantes más gruesos, más resistentes a la rotura.

 

2.2 Ropa de protección

En lo relativo a la ropa, es necesaria la protección del trabajador de las posibles salpicaduras de fluidos biológicos o secreciones procedentes del paciente al que se examina o trata.

Este tipo de ropa puede ofrecer distintos niveles de hermeticidad tanto en su material como en su diseño, cubriendo parcialmente el cuerpo como batas, delantales, etc., o el cuerpo completo.  En caso de que sea necesario protección adicional en alguna zona, como cierta impermeabilidad, también puede recurrirse a delantales de protección química que, aunque no sean específicamente de protección biológica, pueden ser adecuados para complementar una bata.

Se recomienda que la ropa de protección biológica sea desechable ya que presenta la ventaja de que al eliminarse se evitan fuentes de posible contagio que pudieran aparecer en el caso de que la desinfección del equipo no se realizase correctamente.

 

3. Protección ocular y facial

Se debe usar protección ocular cuando haya riesgo de contaminación de los ojos a partir de salpicaduras o gotas.

Los protectores oculares pueden ser gafas integrales frente a gotas, o pantallas faciales frente a salpicaduras, donde lo que se evalúa es la hermeticidad del protector y/o la zona de cobertura del mismo.

Se recomienda siempre protección ocular durante los procedimientos de generación de aerosoles. Cuando sea necesario el uso conjunto de más de un equipo de protección individual, debe asegurarse la compatibilidad entre ellos, lo cual es particularmente importante en el caso de la protección respiratoria y ocular simultánea, para que la hermeticidad de los mismos y por tanto su capacidad de proteger no se vea mermada.

 

4. Colocación y retirada de los EPI

Tal y como se ha indicado, los EPI deben seleccionarse para garantizar la protección adecuada en función de la forma y nivel de exposición.

Al colocarse los distintos elementos (EPI) se debe prestar especial cuidado y atención,  de manera que no interfieran y alteren las funciones de protección específicas de cada equipo. En este sentido, deben respetarse las instrucciones del fabricante.

Después del uso, debe asumirse que los EPI y cualquier elemento de protección empleado pueden estar contaminados y convertirse en nuevo foco de riesgo. Por lo tanto, un procedimiento inapropiado de retirada puede provocar la exposición del usuario.

Consecuentemente, debe elaborarse e implementarse una secuencia de colocación y retirada de todos los equipos detallada y predefinida, cuyo seguimiento debe controlarse.

Los EPI deben colocarse antes de iniciar cualquier actividad probable de causar exposición y ser retirados al  estar fuera de la zona de exposición.

Se debe evitar que los EPI sean una fuente de contaminación, por ejemplo, dejándolos sobre superficies del entorno una vez que han sido retirados.

 

5. Desecho o descontaminación

Después de la retirada, los EPI desechables deben colocarse en los contenedores adecuados de desecho y ser tratados como residuos biosanitarios clase III.

Si no se puede evitar el uso de EPI reutilizables, estos se deben recoger en contenedores o bolsas adecuadas y descontaminarse usando el método indicado por el fabricante antes de guardarlos. El método debe estar validado como efectivo contra el virus y ser compatible con los materiales del EPI, de manera que se garantiza que no se daña y por tanto su efectividad y protección no resulta comprometida.

 

6. Almacenaje y mantenimiento

Los EPI deben ser almacenados adecuadamente, siguiendo las instrucciones dadas por el fabricante, de manera que se evite un daño accidental de los mismos o su contaminación.

 

Pasos a seguir para ponerse los EPIs

  1. Realizar una correcta higiene de manos. Para ello, hay que seguir los siguientes pasos: palma contra palma; dorso contra palma; zonas interdigitales; pulpejos, pulgares y uñas.
  2. Ponerse la bata impermeable.
  3. Protección respiratoria. Colocar las bandas flexibles de forma adecuada y adaptarlas a la nariz.
  4. Colocarse la proteccióm ocular.
  5. Finalmente hay que ponerse los guantes, asegurándose de que cubran bien el puño de la bata de aislamiento.

 

Para retirarse los EPIs

  1. Antes de salir de la habitación en la que permanece el enfermo, hay que quitarse la bata y los guantes, introduciendo el pulgar por la parte interna y evitando el contacto con la parte externa. Para retirar la bata también es importante procurar no tocar la parte externa.
  2. Realizar una correcta higiene de manos.
  3. Ya fuera de la habitación, quitarse la protección ocular.
  4. Desechar la protección respiratoria.
  5. Volver a desarrollar una correcta higiene de manos.

 

 

 

EPI CORONAVIRUS


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